Novedades
Detectan un bombardeo de cometas en otro sistema solar
El fenómeno recuerda al evento sucedido en nuestro propio sistema hace varios miles de millones de años, que muchos creen que trajo a la Tierra el agua y los ingredientes necesarios para la vida
Dos impactos cambiaron el eje de rotación de Urano
Científicos sugieren una nueva teoría para explicar uno de los grandes misterios del séptimo planeta del Sistema Solar: por qué se encuentra «de lado»
También los asteroides tienen sus lunas
Es bien conocido que algunos planetas tienen una o varias lunas, pero lo que pocos saben es que los asteroides, que imaginamos como unas rocas solitarias en el espacio, también tienen compañía. En concreto, es posible que dos de cada diez no orbiten solas. Astrónomos de la Universidad de Tennessee en Knosville (EE.UU.) buscan estos asteroides con lunas con el convencimiento de que pueden proporcionar importantes pistas sobre su propio origen y el de sus primos más autónomos. Para empezar, han comenzado a estudiar un famoso asteroide llamado Minerva, que tiene dos satélites naturales, y han revelado nuevos secretos de este cuerpo que parece tener una estructura «única».
Una foto de Saturno que parece dibujada
Las películas de ciencia ficción nos han consentido con vistas de nuestros vecinos planetarios en alta definición. Pero las fotografía reales con un potencial similar son extremadamente raras. Eso es lo que hace realmente impresionante esta imagen de Saturno publicada por la NASA.
Júpiter, el planeta Ladrón...
El doctor Kevin Walsh, un investigador científico del Southwest Research Institute, dirigió un equipo internacional para realizar simulaciones del sistema solar primitivo, demostrando cómo un Júpiter "infantil" pudo haber migrado a menos de 1,5 UA (unidades astronómicas) -1,5 veces la distancia desde el Sol a la Tierra-, absorber un montón de materia y esencialmente robar a Marte materiales para su formación.
Anillos de Saturno y Júpiter registran pasado violento
Científicos de la Universidad de Cornell descubrieron que contrario a lo que se creía, los anillos planetarios son vulnerables a los impactos de cuerpos celestes, como asteroides y cometas, registrando en su superficie los choques de éstos como surcos en un disco de vinilo.
Los agujeros de un cometa, como nunca se habían visto
Las imágenes de alta resolución son tan increíblemente nítidas y detalladas que parece imposible que hayan sido tomadas por un ingenio espacial que vuela a 10 kilómetros por segundo a 338 millones de kilómetros de la Tierra. Después de varias horas de trabajo, la sonda Stardust NExT ha enviado, por fin, a los científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) las fotos en las que el cometa Tempel 1 aparece con más claridad, tan cerca que pueden observarse todos los cráteres e imperfecciones de su superficie, que parece picada por la viruela. Incluso puede apreciarse por primera vez el agujero dejado por otra sonda, la Deep Impact, cuando bombardeó el cometa con un proyectil en 2005 para estudiar sus características.
Confirmado: el primer choque de asteroides detectado por el ser humano
Cuando este extraño objeto espacial fue descubierto en enero de 2010, los científicos creyeron que se trataba de un cometa. Sin embargo, algo no encajaba. Su extraño aspecto «descabezado» y su órbita en medio del cinturón de asteroides, algo así como encontrar un pura sangre en medio de un desfile de mulas, indicaban que, en realidad, el intruso en forma de «X» tenía que tratarse de otra cosa. Ahora, nuevas observaciones realizadas por la sonda espacial Rosetta y el telescopio Hubble han confirmado algo que se sospechaba desde entonces. El objeto, bautizado como P/2010 A2, es en realidad el resultado del choque de dos asteroides, el primero en ser detectado y observado por el ser humano. La brutal colisión, equiparable a la de una pequeña bomba atómica, ocurrió en realidad un año antes de que el objeto saliera a la luz. La investigación aparece publicada en el último número de la revista Nature.
Así nos descubriría un extraterrestre
Nuevas simulaciones realizadas por supercomputadoras con miles de granos de polvo han conseguido recrear cómo nos descubrirían unos hipotéticos y lejanísimos astrónomos extraterrestres que estuvieran buscando planetas. A no ser que dispongan de una tecnología tan desarrollada que no podamos ni imaginarla, según los científicos de la NASA responsables del proyecto, para unos observadores estelares la Tierra es algo inapreciable y sólo se darían cuenta de la existencia del Sistema Solar gracias a la presencia de Neptuno.
El extraño caso del parto de los asteroides
Lejos de ser unas rocas pesadas e inertes que siguen su camino imperturbable alrededor del Sol, los asteroides son capaces de «reproducirse» y desprenderse de un «vástago» que, en un momento dado y si se producen las condiciones de autonomía necesarias, se separará y tomará su propio camino. El estudio, dirigido por el Instituto Astronómico de la República Checa con la participación de la Universidad de Colorado en Boulder (EE.UU.) y otras quince instituciones de todo el mundo, descubre cómo se realiza este extraño proceso, en el que el efecto Yarkovsky, una perturbación en las órbitas de los objetos provocada por la luz del Sol, influye de una manera muy importante. La investigación ha sido publicada por la revista Nature.
Basura cósmica amenaza viajes espaciales
Más de 80% de los cohetes, satélites y otros vehículos lanzados al espacio desde 1957 se encuentran en la órbita terrestre, sin cumplir ninguna función. Es basura cósmica que se mueve a velocidades que oscilan entre 8 y 10 km por segundo, como lo revela un reciente informe publicado por la agencia espacial estadounidense (NASA).
Saturno y sus lunas incrustadas en él
Una nueva clase de lunas en los anillos de Saturno que asemejan el comportamiento de un sistema soalr fueron hallados por la sonda Cassini de la NASA.
Impacto sobre Júpiter: el misterio de los escombros desaparecidos
Se ha observado un destello en la atmósfera de Júpiter, el cual usualmente está asociado con el impacto de un cometa o de un asteroide. Pero el hecho de que esta vez parece no haber escombros visibles después del evento en el lugar del impacto ha desconcertado a los observadores. El 3 de junio de 2010, algo golpeó a Júpiter. Algún cometa o asteroide descendió desde las profundidades del espacio, impactó sobre la parte superior de las nubes y se desintegró, produciendo un destello tan brillante que se pudo observar en la Tierra con telescopios pequeños. Al poco tiempo, muchos observadores alrededor del mundo estaban apuntando sus aparatos ópticos hacia el sitio del impacto, esperando monitorizar la ardiente nube de escombros que parece siempre acompañar los encuentros de este tipo. Todavía, ellos siguen esperando.
Un nuevo planeta gigante en el Sistema Solar
Un grupo de físicos y astrónomos, liderados por John J. Matese, de la Universidad de Louisiana, acaba de publicar un estudio en el que apunta la inquietante posibilidad de que en las fronteras de nuestro Sistema Solar exista un planeta gigante desconocido, con una masa entre una y cuatro veces la de Júpiter.


